Entradas guardadas bajo "Eyaculacion Precoz '
Causas de la eyaculación precoz
1) Psíquicas
La mayoría de los médicos que estudian la eyaculación precoz afirman que las causas son de origen psíquico.
Suele ser muy común durante la adolescencia practicar la masturbación rápidamente, intentando eyacular lo antes posible, pues en la mente del joven habitan sentimientos de culpabilidad (debido a prejuicios sociales). Estos hábitos quedan en la psique del individuo, y cuando años más tarde comience a tener relaciones sexuales, puede que esta urgencia que en su subconsciente ha unido con cualquier acto sexual le lleve a padecer eyaculación precoz. Es decir:
IMI.3 Los malos hábitos masturbatorios o coitales durante la adolescencia puede provocar con el tiempo la eyaculación precoz. La masturbación debe hacerse siempre sin urgencia y de forma relajada.
Otras situaciones, como realizar el coito en lugares donde se puede sorprender a la pareja o situaciones de estrés pueden llevar de igual forma a que la eyaculación escape de control.
Por esto es muy importante, tanto en la masturbación como en el acto sexual, relajarse y disfrutar del momento todo lo posible.
2) Físicas
En un pequeño porcentaje de los casos. Las causas de la eyaculación precoz puede deberse a cuestiones físicas. Se pueden citar algunas enfermedades como la prostatitis o trastornos neurológicos. En dichos casos, solo reconocibles mediante una consulta médica, se deben seguir los pasos de un especialista.
Detalles importantes y tratamiento
Como afirma el Dr. Adrián Sapetti, la eyaculación precoz liberada a su curso natural suele terminar en una impotencia secundaria o en una evitación de los encuentros, aunque muchos piensan, como una manera de negar el problema, que con el tiempo desaparecerá. Pero lo único que ocurre es que no logra la solución y se agravan los conflictos con las parejas. La mujer, por su parte, puede elegir entre palmear el hombro de su compañero deprimido y decirle: “no es nada, ya se va a solucionar”, mientras él piensa para sí: “¡cómo que no es nada: esto es un desastre!”. En estos casos se apunta a una cura mágica que nunca llegará. Por eso, aunque a primera vista pareciera poco comprensiva, la mejor actitud que puede adoptar una compañera es ponerse firme y convencer a su pareja de consultar a un profesional, dado que la eyaculación precoz es una disfunción relativamente fácil de tratar si se siguen los consejos de un profesional.
¿Qué porcentaje de población la padece?
La eyaculación precoz es un fénomeno bastante frecuente entre la población masculina.
Isabel F.Lantigua ha realizado un estudio de los porcentajes de población que sufre eyaculación precoz, así como el tiempo medio que duran sus relaciones.
El exceso de excitación es uno de los factores que puede desencadenar la eyaculación precoz, la disfunción sexual masculina más frecuente. Factores como el estrés y la ansiedad influyen de manera decisiva en esta disfunción masculina.
IMI.4 Los estudios revelan que los varones afectados por este trastorno tardan una media de 1,8 minutos en eyacular desde que empieza la relación sexual, frente a los 7,3 minutos que duran los hombres sin este problema.
El trabajo, que se publica en ‘Journal of Sexual Medicine’, demuestra que las personas que sufren eyaculación precoz también padecen más estrés e insatisfacción personal y mantienen una relación más tensa con su pareja, ya que ésta sufre las consecuencias de la ‘rapidez sexual’ del varón. “Cuando hay un problema de eyaculación precoz la relación sexual es insatisfactoria para la mujer, porque casi no tiene tiempo de disfrutar”, explica el doctor Carlos Hernández, jefe del Servicio de Urología del hospital Gregorio Marañón en Madrid.
Para llegar a estos resultados, unos investigadores analizaron durante cuatro semanas las relaciones sexuales de 1.587 varones mayores de 18 años con pareja estable con el objetivo de intentar definir con más precisión en qué consiste la eyaculación precoz, ya que no existen muchos trabajos sobre el tema.
Los científicos, de la Universidad de Washington en Seattle, la Universidad de Minnesota, la Facultad de Medicina Robert Word Jonson de New Jersey y de la Universidad Valparaíso en Indiana, todas en Estados Unidos, dieron a las compañeras sentimentales de los participantes en el estudio un cronómetro para poder medir el tiempo que tardaban los hombres en eyacular.
Así, observaron que los 207 varones, de los más de 1.500 analizados, a los que se les diagnosticó eyaculación precoz no duraban más de dos minutos en la práctica del sexo, mientras que el resto podía controlar la eyaculación durante más de siete minutos (7,3).
IMI.5 Se estima que entre un 30% y 40% de la población masculina sufre de eyaculación precoz.
Como si no fuera suficiente con padecer esta disfunción sexual, el 64% de los eyaculadores precoces sufre angustia personal, el 31% reconoce que no está satisfecho sexualmente y un 72% confiesa no tener ningún control sobre su eyaculación, lo que les genera una situación de estrés.
“Muchas personas consideran la eyaculación precoz como un trastorno únicamente temporal, es decir, que sólo se preocupan por el tiempo que tardan en eyacular. Pero este estudio demuestra que los factores subjetivos como la capacidad de control sobre el deseo, el estrés y la insatisfacción sexual tienen mucho que ver en esta patología”, escribe Stanley Althof, uno de los autores del trabajo.
Dos opciones terapéuticas
La eyaculación precoz, “más que en términos de tiempo, que puede variar de unos casos a otros, se define como la eyaculación que se produce antes de llegar a la penetración o inmediatamente después de penetrar”, indica el doctor Hernández.
Las causas que producen esta patología pueden ser muy variopintas, aunque la ansiedad, el estrés y una excesiva excitación suelen estar en la base que impide a los hombres controlar su eyaculación.
Según los autores del artículo que aparece en ‘Journal of Sexual Medicine’, alrededor del 30% de los varones padecen este trastorno en algún momento. El experto del Gregorio Marañón aclara que hay que diferenciar entre “la eyaculación precoz esporádica y la consolidada, pues en este último caso es conveniente acudir al especialista para iniciar un tratamiento”.
Sin embargo, los datos señalan que sólo entre el 1% y el 12% de los varones que tienen diagnosticada la eyaculación precoz se tratan esta disfunción.
Las opciones terapéuticas actuales para combatir este trastorno son dos, como explica el doctor Hernández. “La terapia psicológica o conductista, que consiste en entrenar al varón para que controle mentalmente su eyaculación y que da resultado en algunos pacientes y el tratamiento farmacológico para retrasar la transmisión neuronal. Pero no tenemos muchos medicamentos eficaces contra la eyaculación precoz. Actualmente se están investigando nuevos fármacos como la Dapoxetina”. Veremos estas terapias con más detenimiento más adelante en capítulos posteriores.
Sobre la edad a la que se suele dar esta patología, Carlos Hernández, indica que puede padecerla cualquier hombre en cualquier etapa, pero que hay dos grupos principales: “los adolescentes que se inician en el sexo y los adultos que pasan de 50 años”.
Que es la Eyaculacion Precoz?
Definición
No existe una definición exacta de lo que es la eyaculación precoz.
Aunque todos los autores que han estudiado el tema coinciden en que ocurre cuando el hombre eyacula antes de lo deseado (Carmen Vijande, 1997), algunos afirman que un hombre tiene eyaculación precoz si no resiste 30 segundos mientras que otros ponen el límite entre 30 segundos y 7 minutos después de la penetración vaginal.
Lo cual nos lleva a nuestro primer IMI. Aprovecharemos para realizar un breve inciso y explicar esto un poco. ¿Qué es un IMI? No estra cosa que una “Idea Muy Importate”. A lo largo de nuestro ebook iremos llegando a una serie de conclusiones e iremos recopilando una serie de IMIs.
Siguiendo el hilo de la definición de la eyaculación precoz, tenemos que, en cualquiera de los casos, la mayoría de los expertos están de acuerdo en que:
IMI.1 La eyaculación precoz tiene lugar cuando el hombre es incapaz de controlar la eyaculación el tiempo suficiente para satisfacer a su pareja.
Esto provoca en muchas ocasiones la perdida de autoestima en el hombre. En cuanto a las causas, se ha estudiado mucho sobre el tema pero aún hoy en día no son del todo claras. Existen varios factores a tener en cuenta y hay que tener presente que las características del problema son diferentes según la persona.
Aún así, profundicemos aún más el tema y veamos que definiciones dan los expertos.
Una definición más exacta de la eyaculacion precoz
El diccionario de la RAE, define eyacular como “Lanzar con rapidez y fuerza el contenido de un órgano, cavidad o depósito, en particular el semen del hombre o de los animales” y precoz como “Proceso que aparece antes de lo habitual”.
Como nos recuerda Andrés Moltedo Perfetti, existen muchas otras formas de nomenclarla tales como eyaculación rápida, eyaculación prematura, falta de control de la eyaculación, eyaculación inoportuna y control eyaculatorio inadecuado o pobre.
Hasta antes de las investigaciones de Kinsey (1948), en occidente el hombre no se había preocupado por su tiempo de duración coital ni por la velocidad de su eyaculación. Con anterioridad a la década de los setenta, la eyaculación precoz era considerada como un subtipo de impotencia, la que era definida como “la imposibilidad de practicar normalmente el coito vaginal. Comprende trastornos de la erección y de la eyaculación”. Mientras que para otros autores “la impotencia psíquica puede afectar… los actos preparatorios, la erección (que puede ser incompleta o estar ausente), la eyaculación (que puede ser retardada, selectiva o precoz) y los trastornos del orgasmo (que pueden ser totales o parciales).”
Con posterioridad a los estudios de Masters y Johnson en los años sesenta y setenta, la eyaculación precoz es reconocida como un problema independiente de la impotencia, sin embargo, surge la dificultad de definirla con precisión.
A lo largo de la historia, se la definió acorde a diversos criterios, que apuntaban al tiempo de duración coital (30 segundos), al número de movimientos peneanos intravaginales, o al porcentaje de orgasmos alcanzado por su pareja.
Para algunos autores, la eyaculación precoz es aquella que se produce antes de la penetración, siendo eyaculado el semen fuera de la vagina. Es así como Kusnetzoff, hace una distinción entre eyaculación precoz y rápida. “La eyaculación puede suceder antes de la introducción vaginal (eyaculación precoz verdadera) o casi inmediatamente después de introducir (eyaculación rápida)”. Sin embargo, para otros autores, se trataría de una eyaculación ultraprecoz.
Existe una línea teórica que entiende como precoz a aquella eyaculación que se produce fuera de la vagina o a los pocos instantes de la penetración. Gindin y Huguet establecen una diferencia entre lo que denominan eyaculación ante portas (“antes de la puerta”) o inter femora (“entre las piernas”) que “comprende los casos de eyaculación cuando se está por introducir el pene. El eyaculado se produce entre las piernas o nalgas de la pareja”, con la eyaculación precoz, donde lo más común es que la eyaculación y el orgasmo tengan lugar al poco tiempo después de la introducción del pene, en menos de veinte segundos y con no más de diez a quince movimientos. Sin embargo, lo esencial y característico es la imposibilidad de decidir el momento para eyacular o de tener control voluntario y no el tiempo o el número de movimientos.
Otra línea teórica, se centra en el tema del control del reflejo eyaculatorio por parte del hombre. Entre los principales autores que siguen esta línea, se encuentran:
Helen Kaplan, la cual afirma que un hombre con problemas en la fase orgásmica no tiene control sobre el orgasmo. “El aspecto crucial de la precocidad es más bien la ausencia de control voluntario sobre el reflejo eyaculador, independiente de si esto se da después de dos impulsos o cinco, de si ocurre antes de que la mujer alcance el orgasmo. Podemos decir, pues, que existe eyaculación precoz cuando el orgasmo se da de una manera refleja, esto es, cuando se halla fuera del control voluntario del individuo una vez alcanzado un intenso nivel de excitación sexual”.
Masters, Johnson y Kolodny siguen esta línea teórica cuando definen a la eyaculación precoz como una “eyaculación incontrolada durante los escarceos amorosos, o bien cuando el hombre intenta la penetración, o al poco de iniciado el acto sexual”.
Sin embargo, para otros autores, la esencia del diagnóstico, de la definición y de la calificación de precoz de la eyaculación, se encuentra en la opinión “subjetiva” de al menos uno de los miembros de la pareja:
Es así como para Alex Comfort, denomina precoz “a la eyaculación que se produce antes de lo que desean ambos componentes de la pareja”.
Una definición más completa de esta línea es la que da la American Psychiatric Association (APA) en el DSM-IV, donde se refiere a la eyaculación precoz diciendo que “la característica esencial de la eyaculación precoz consiste en la aparición de un orgasmo y eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración y antes de que la persona lo desee”.
Masters, Johnson y Kolodny distinguen acorde a la intensidad del problema, a los casos más graves, donde la eyaculación sobreviene de modo invariable antes de la introducción del pene en la vagina; a los casos menos extremos donde la eyaculación se produce cuando se intenta la penetración o a los pocos segundos después de la misma; mientras que la forma más leve es aquella en la que los hombres consiguen contenerse hasta que ya están practicando el coito, pero pierden el control tras unos cuantos movimientos peneales intravaginales.
Según Masters, Johnson y Kolodny, “tener una pauta prolongada de eyaculaciones claramente rápidas es el distintivo de la eyaculación precoz. Por este motivo, los hombres que tienen problemas para controlar la rapidez de sus eyaculaciones sólo en determinadas circunstancias no sufren realmente esta disfunción”.
Los temas del control y de la subjetividad se pueden observar en la definición que dan Gindin y Huguet, al calificar a la eyaculación como precoz cuando “se presenta mucho antes de lo que el sujeto desea. Se define por la ausencia de su control voluntario”.
Andrés Moltedo Perfetti no está totalmente de acuerdo con ninguna de las definiciones anteriormente mencionadas por considerarlas parciales. Respecto a las que se centran en el tiempo, coincide con Masters, Johnson y Kolodny, quienes afirman que considerar como criterio determinante de la eyaculación precoz el que ésta ocurra “poco después de la penetración es algo sometido a debate. Algunas parejas piensan que el coito supuestamente debe acabar en unos diez a veinte segundos y están perfectamente contentas con esa situación, mientras que otras parejas se sienten angustiadas o decepcionadas si el varón no es capaz de aguantar quince minutos de vigorosas acrobacias coitales”. En relación al control voluntario absoluto, estos autores critican la parte que se refiere a que la eyaculación ocurre antes de que lo quiera la persona, ya que para ellos la eyaculación es “al fin y al cabo una reacción refleja que habitualmente no está sujeta a un estricto control de la voluntad, razón por la cual, a pesar de que muchos hombres desean tener un mayor poder de contención en sus relaciones sexuales, en este caso el deseo o voluntad no hacen mucho para definir si existe un problema”.
Andrés Moltedo Perfetti considera para una adecuada definición de eyaculación precoz los tres aspectos esenciales de los postulados de la gran mayoría de los autores antes mencionados, pero de manera interrelacionada. Es decir, encontrándose involucrada una combinación de los aspectos relativos a la subjetividad de la pareja, al tiempo de duración del coito intravaginal y al control, pero éste último respecto del grado de excitación y no del reflejo eyaculatorio en sí.
De acuerdo a lo anterior, Andrés Moltedo Perfetti llega a la siguiente conclusión:
IMI.2 Es precoz aquella eyaculación anterior a la penetración o en lo que la pareja considere un breve tiempo después de ésta, en donde el hombre no posee un control voluntario del nivel de excitación previo al momento de inevitabildad del reflejo eyaculatorio y que al menos uno de los miembros lo experimente como un problema.





